Conozcamos a los socios: Sergio Osvaldo Acevedo

Sergio Osvaldo Acevedo: entre el hormigón, la docencia y el kilómetro 42

Mi historia comenzó en Campo de Mayo, en 1965, aunque mi infancia y adolescencia transcurrieron en Santa Fe, acompañando los destinos militares de mi padre. Allí estudié en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes y, posteriormente, en el Liceo Militar General Belgrano, una institución que contribuyó a forjar mi disciplina, responsabilidad y carácter.

Mi vocación por la ingeniería se consolidó en la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Santa Fe (UTN FRSF), donde obtuve los títulos de Ingeniero en Construcciones, en 1991, e Ingeniero Civil, en 1993. Durante los últimos años de la carrera me incorporé al laboratorio GIM de la UTN FRSF, bajo la dirección del Ing. Romeo Miretti, iniciando mis primeras experiencias en investigación con materiales que, para aquella época, resultaban innovadores, como las cenizas volantes.

En 1995, en Paso de los Libres, Corrientes, afronté uno de mis primeros grandes desafíos profesionales: participar en el hormigonado in situ de una losa de aproximadamente 60 m³ para un puente alcantarilla. Fueron 36 horas de trabajo continuo y una experiencia decisiva, porque significó enfrentar por primera vez las exigencias que supone llevar el hormigón desde la teoría hasta una estructura terminada.

En 1996 inicié mi actividad en el ámbito del hormigón elaborado, de la mano del Ing. Emilio Gavilán. Desde entonces, mi carrera se transformó en un recorrido por distintas regiones del país, participando en el montaje, puesta en marcha y operación de más de 26 plantas de hormigón y asumiendo diferentes responsabilidades en empresas como Hormigonera Luraschi, Lomax —Loma Negra—, Tecbeton, Polimix y Cementos Avellaneda.

Durante estos años participé en obras de muy diversa escala y complejidad: las torres Dolfines Guaraníes y el edificio Aqualina, el casino de Rosario, la Planta Maltera de Cargill, el proyecto Mega en Ingeniero White, además de centrales termoeléctricas, silos, celdas y terminales portuarias.

Cada obra dejó una enseñanza y reafirmó una convicción: trabajar con hormigón no consiste simplemente en producir y colocar un material. Implica comprender su comportamiento, anticipar problemas y tomar decisiones capaces de transformar una dosificación en una estructura segura, durable y confiable.

La formación continua también ha sido una constante en mi trayectoria. Realicé especializaciones en Ingeniería en Calidad y en Seguridad e Higiene, un MBA y formación como Profesor Universitario. Posteriormente amplié mis estudios en España, donde cursé un Máster en Project Management y un MBA en Administración y Dirección de Empresas. Actualmente continúo mi formación técnica en la Maestría en Tecnología del Hormigón de la UNCPBA.

Hoy tengo la posibilidad de complementar la experiencia profesional con la docencia. Me desempeño como docente en la UBA y el ITBA y como Encargado Técnico en Materiales de Materiales Ángel Álvarez S.A., en Rosario. Compartir conocimientos y experiencias con las nuevas generaciones constituye, para mí, una de las formas más valiosas de ejercer la profesión.

Pero detrás de cada obra, cada planta y cada aula existe también una historia personal. Este recorrido no habría sido posible sin el apoyo de mi esposa y compañera de vida, Mireya, con quien estoy casado desde 1997, y de nuestros hijos, María de los Ángeles, María del Rosario y Sergio Maximiliano, que hoy transitan sus propias carreras universitarias.

Fuera del ámbito profesional, el running es mi cable a tierra. En 2010 cumplí uno de los desafíos que recuerdo con mayor emoción: completar los 42 kilómetros de la Maratón de Rosario.

Tal vez exista una conexión entre aquella experiencia y mi trayectoria profesional. Ambas requieren preparación, constancia, disciplina y, sobre todo, la capacidad de seguir avanzando cuando el camino se hace difícil.

Desde hace aproximadamente cuatro años soy socio de la Asociación Argentina de Tecnología del Hormigón (AATH). Es un verdadero gusto formar parte de esta comunidad y tener la oportunidad de compartir, a través de estas líneas, un pequeño fragmento de mi historia.

Un afectuoso saludo a todos los amigos y colegas.

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